Extraño fenómeno se “TRAGA” este lago en apenas una hora (Video)

Extraño fenómeno se traga este lago en solo un ahora, en Saulo Paulo, Brasil. un suceso que ha consternado a los moradores de ese poblado.

De repente este lago empieza a desaparecer, hasta quedar totalmente seco, un acontecimiento que ha provocado comentarios y preocupaciones entre los moradores del lugar.

¿Por qué se secan los lagos?

Sabemos que los ríos son corrientes de agua que desembocan en otras, sea en un lago o en el mar. Los afluentes son pequeños riachos o arroyuelos que se unen a los ríos. Lagos y lagunas son depósitos naturales de aguas normalmente con muy poca circulación, que están unidos por anillos, o sea, pequeñas canalizaciones que en época de creciente o lluvias oxigenan y mejoran la calidad de sus aguas. Para que esto acontezca, el nivel de sus aguas nunca debe descender más de la altura de los ríos que los secundan. (Adolfo von Tümpling)*

OBSERVA EL EXTRAÑO FENÓMENO

Por ejemplo, en la localidad de Puerto Antequera, en el departamento de San Pedro, de repente y por arte de magia, empezaron a secarse simultáneamente una serie de lagunas de mucha importancia, ya sea por su volumen o por servir de hábitat a la flora y la fauna local. Las diferentes opiniones de los sorprendidos lugareños, preocupados por este fenómeno y alguna que otra presencia de autoridades nacionales, nunca fueron definitivas y hasta la fecha esto quedó como algo natural y ocasional; sin ninguna importancia. Para el efecto, quisiera hacer un poco de historia y así remontarme a la época en la que todas estas lagunas que nos rodeaban en Puerto Antequera aún estaban en su estado natural y con signos de una activa vida; mientras que la vieja ruta que unía a esta comunidad con Villa de San Pedro bordeaba una serie de estas, sin la utilización de ningún tipo de puente. Pero existían dos pasos difíciles que tuvieron que ser empalizados, para que los carros y los cachapés de la época pudieran pasar entre sus charcos de agua.

Luego se construyó, para nuestra felicidad, la nueva ruta terraplenada con la ayuda del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, a lo que siguió el trabajo de los famosos zapadores, después dela Guerradel Chaco. Cabe recordar que la ruta que une a estas dos ciudades se extiende de Este a Oeste y que las lagunas que están ubicadas hacia el Norte siempre fueron ante todo playas, de un metro aproximadamente de profundidad, con aguas claras, puras y cristalinas, en donde a través de la luz solar podía apreciarse un hermoso fondo acolchonado de algas superverdosas. Pisar con los pies descalzos esa alfombra natural nos producía un placer indescriptible. Increíblemente, siempre conservaban en su profundidad aguas bien heladas, en tanto que en su superficie más bien se mantenía templada, de acuerdo al ambiente. Tanta era la pureza de sus aguas que hasta se podía ver una gran diversidad de peces nadando amigablemente.

Mientras que las lagunas del sector norte eran playas acogedoras sin peligro aparente, las del lado sur de la misma ruta terraplenada eran traicioneras y profundas; extrañamente tétricas, con pozos de cinco a seis metros de profundidad. Incursionar en ese terreno era mucho más riesgoso y algunas de estas lagunas hasta tenían enormes islas flotantes, con todo un mundo de especies vivientes; de alta peligrosidad para aquel que intentaba visitarlas. Estas islas más bien eran sucias, con algunos que otros árboles y se mudaban de lugar con frecuencia. Habitaban en ellas carpinchos, nutrias, lobopés, venados y un buen número de serpientes, yacarés y ratones. Sus aguas cristalinas estaban protegidas por grandes cardúmenes de pirañitas asesinas, contrariamente a otras que no tenían pirañas, pero sí abundante tare’y y otras especies de peces.

Lo cierto es que, al final, todas estas lagunas descargaban sus aguas en el río Paraguay en la propiedad de mi finado abuelo José Eisenhut, dondela Municipalidadlocal construyó un puente de madera de veinte metros de largo por seis metros de alto. Al lugar le llamaron Puente Primavera, y en aquel entonces era impresionante ver cómo las aguas fluían por su cauce, camino al río. El ruido que producía este volumen de agua era ensordecedor; pero si usted hoy visita este lugar, se va a caer de espalda, pues prácticamente esta histórica zanja natural ya no existe; está muerta, a punto de desaparecer como todas las históricas lagunas que anteriormente adornaban nuestra comunidad.

MI OPINIÓN

De acuerdo a mi experiencia, quiero resaltar que cualquier desequilibrio, supuestamente natural, siempre tiene una explicación lógica, que tarde o temprano se transforma en una catástrofe. Aun así, quisiera pecar de optimista y soñar que este fenómeno sea pasajero, circunstancial; pero lastimosamente, en el campo de la realidad y la naturaleza, cualquier cambio tiene una explicación que no podemos ignorar, con consecuencias prácticamente irreparables.

Entre las tantas opiniones surgidas, quisiera dar mi punto de vista. Cuando la mano del hombre entra a invadir o alterar una parte de la naturaleza, se produce una cadena de roturas en defensa de su terreno invadido. Por ejemplo, cuando se concretó el asfaltado de doce kilómetros de San Pedro del Ycuamandiyú a Puerto Antequera y que anteriormente era terraplenada como se señaló, esta pasaba por una serie de lagunas, donde se construyeron varios puentes o alcantarillados que comunicaban sus aguas unas con otras, formando un perfecto anillo interconectado que daba la oportunidad de que estos humedales no se secaran. Sin embargo, con el trazado de la nueva ruta de todo tiempo, nadie se explica por qué regla de tres se cambió la ubicación de estos puentes. Como es de esperar, por culpa de esta negligencia, o sea la rotura de estos anillos, muy pronto todas estas lagunas que lo circundaban se secaron en forma simultánea. Algunos entendidos llamaron a este atropello un simple error humano, pero para mí las explicaciones no son tan sencillas como ellos quieren aparentar. La verdad es que, al principio, no nos dimos cuenta de este negociado, que al final, como de costumbre, ellos terminaron levantando vuelo, y nosotros quedamos con el problema y el perjuicio.

Al final, no sé si mis palabras podrán surtir efecto y producir algún milagro en la opinión pública para que este atropello a la naturaleza no termine en el famoso opa reí.

 

 

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